05 July 2016

Hace unos días publicaba la propuesta para la migración a software libre dentro del ayuntamiento de A Coruña, y hablaba de las ventajas que para una administración pública tiene el uso del software libre. Pues bien, hoy me gustaría poner el acento en el papel de la administración como tractora del software libre.

Al principio el software en sí no era un negocio, sino una herramienta o una parte más de algo mayor, el hardware. Cuando se empezaron a vender los primeros ordenadores, estos eran prácticamente unas calculadoras avanzadas que se usaban para acelerar cálculos y ocupaban una sala entera, los famosos mainframes. El software era algo que los hacía funcionar y venía como acompañamiento con ellos y en la mayoría de los casos incluyendo el código fuente del mismo. Era algo similar a lo que pasa hoy en día con las lavadoras por ejemplo, nadie se plantea comprar una lavadora y cambiarle el software por el que más le gusta a qué no?

Sin embargo, en un momento dado nació la industria del software, y las empresas primero y la gente después, empezaron a estar dispuestos a pagar por el software por separado. Eso hizo que empezasen a nacer empresas que comercializaban software y que necesitaban ocultar el código fuente del mismo para generar negocio ante su competencia. El software, que ante todo es conocimiento, se convertía así en un bien más de mercado. Un bien por otra parte caro de producir, ya que requiere de una gran inversión y esfuerzo. No se transforman materias primas, sino que se crea a partir del conocimiento de expertos y de investigación y eso es muy caro, por lo que hay que asegurarse que luego se van a vender muchas unidades, y hay que crear sistemas de dependencias para asegurarse de que quien lo compra lo siga haciendo cada cierto tiempo, de lo contrario el modelo de negocio se agota. Uno de estos mayores sistemas son los estándares privativos que se traduce en formatos de archivo propios que sólo pueden abrirse con el software del fabricante correspondiente, una vez que se empieza a generar documentación en un formato concreto, es casi una garantía para el fabricante de que el cliente ya no se podrá escapar o perderá la documentación generada.

Y qué tiene que ver todo esto con la administración y el software libre? Pues para empezar las administraciones públicas son los mayores consumidores de software que existe, y el hecho de que apuesten por software libre o por software privativo, tiene una enorme repercusión en todo el ecosistema a su alrededor. Para las empresas debería ser una responsabilidad el usar formatos estándar para no verse en apuros si el fabricante del software decide cambiarlo o incluso desaparece. Para las administraciones públicas es una obligación, porque para empezar tienen el compromiso con los ciudadanos de ofrecerles servicios neutrales desde el punto de vista tecnológico, además de garantizar la integridad y seguridad de los datos a largo plazo.

Las administraciones públicas son las cabezas tractoras de la sociedad y como tractoras del software libre lo puede ser en varios aspectos:

  • Como ejemplo ético y pedagógico: El papel de la administración como guardián de lo ético es muy importante, y debe encaminarse a la creación de ciudadanos libres y a la alfabetización digital basada en la neutralidad, los estándares y el conocimiento abierto, garantizando un acceso universal a la tecnología.

  • Como desarrolladora de software: La administración desarrolla software, bien de forma interna, bien a través de contratos, pero siempre mediante dinero público. Es importante que todos estos desarrollos reviertan en los ciudadanos, mediante su liberación y puesta a disposición como software libre. No tiene sentido que se pague con dinero público un desarrollo a una empresa privada y que ésta después pueda generar negocio en exclusividad gracias a ello.

  • Como impulsora del tejido tecnológico local: Apostando por tecnologías privativas no se consigue el desarrollo del tejido empresarial local. El dinero va a parar a grandes corporaciones extranjeras y no se generan oportunidades locales. Apostando por el software libre, donde lo importante es el conocimiento, se permite que se creen empresas locales que se especialicen en tecnologías de software libre y puedan ofrecer servicios de soporte y de desarrollo sobre las mismas, tanto a la propia administración como a otras empresas locales o extranjeras.

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