21 October 2014

Esta semana se van a celebrar dos mapping parties de OpenStreetMap en España. Una de ellas será el próximo sábado en Vigo, organizada por los xeoinquedos, y la otra, la que inspira este post, empezará el viernes 24 en Sevilla y se alargará durante el sábado y el domingo.

El motivo que hace de esta última la inspiración para escribir esta entrada, es la participación como organizador de la misma de una administración pública, en este caso el Ayuntamiento de Sevilla a través de su gerencia de urbanismo, que junto con el grupo de GEOinquietos de Sevilla han dado forma a esta iniciativa.

Según se puede leer en las noticias sobre el evento, el objetivo de esta mapping party es recoger información sobre movilidad, medio ambiente, patrimonio, cultura, ocio y deporte de Sevilla, que será volcada a OpenStreetMap y con ello se pretende enriquecer y actualizar la Infraestructura de Datos Espaciales de la ciudad.

La colaboración de una Administración Pública con OpenStreetMap no es nuevo, aunque tampoco es tan habitual como se desearía. Como parte de su política de liberación de conjuntos de datos, la ciudad de Nueva York ha colaborado con OpenStreetMap enriqueciendo sus datos. A partir de este movimiento de liberación de información, la administración de Nueva York tiene la posibilidad de recibir información sobre los cambios que sufre ese conjunto de datos a través de los ciudadanos. El departamento de Sistemas de Información Geográfica de la ciudad recibe las notificaciones de todos los cambios que ocurren en OpenStreetMap, y a partir de ahí puede mantener actualizados sus propios datos.

Estos dos ejemplos muestran como la colaboración entre administración y ciudadanía, permite que ambas partes ganen, en todos los sentidos. La cuestión es qué es lo que hace falta para que estos dos ejemplos aumenten y pasen de ser casos anecdóticos a formar parte del paisaje habitual.

Por un lado la voluntad de la administración para liberar sus conjuntos de datos, los cuales no olvidemos que suelen ser generados con fondos públicos. Es también necesario que la administración tenga visión, la visión de que esta solución ofrece numerosas ventajas para sí misma.

Por otro lado la voluntad de la ciudadanía para colaborar. Sin duda, la cantidad de movimientos en torno al software libre, al open data y a la cultura libre, demuestra que esta voluntad existe. En el caso de la información geográfica está también el efecto social de querer que tu barrio y el territorio donde vives sea un espacio mejor.

Hacen falta las herramientas y los medios adecuados. Aquí es donde entra OpenStreetMap, que no sólo es una idea utópica de crear cartografía de forma colaborativa, sino que es un instrumento real que permite hacerlo, y que permite hacerlo además de forma sencilla y asequible técnicamente para cualquier ciudadano. Prueba de ello son, por ejemplo, los numerosos casos de uso de OpenStreetMap en la gestión de crisis humanitarias.

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