18 May 2017

Queda poco más de un mes para el ironman y estamos ya metidos en temporada de triatlón, que en mi caso empezó este sábado al ladito de casa en el Triatlón de Oleiros. No fue el día y aunque sobreviví muy dignamente a una natación complicada por las condiciones del mar, todo un logro para un mal nadador como yo, un pinchazo en el ciclismo me dejó fuera de carrera. Al ser distancia sprint no tenía sentido ponerse a reparar, así que después de 50 pruebas, en la 51 llegó mi primer abandono.

La verdad es que no le doy demasiada importancia, los pinchazos están ahí, siempre puede pasar, y en el fondo me ayudó ya que me hace estar alerta sobre este tema. LLevaba como unos 3 años sin pinchar, ni en los entrenamientos ni en competición, así que la verdad es que estaba bastante relajado en ese aspecto. Ahora, después de haberlo vivido en carrera se me han encendido las alarmas y estoy un poco más en alerta en este sentido. Tampoco es que se pueda hacer gran cosa, son cosas inevitables, pero al menos estoy un poco más pendiente de revisar las cubiertas y sobre todo de que no me falte de nada ese día para poder reparar en caso de que vuelva a suceder.

Ajustando detalles

Sobre este tipo de cosas es sobre lo que van a girar estas últimas semanas de preparación. La base del entrenamiento ya está hecha, así que ahora se trata de afinar un poco y de cuidar otro tipo de aspectos también importantes, mecánica, nutrición, material…

Revisando un poco números, desde que empecé a preparar específicamente el ironman, en el mes de octubre, llevo invertidas hasta el día de hoy un total de 200 horas en las que he hecho 4020 kilómetros entre natación, ciclismo y carrera a pie. No sé si son muchos, pocos, suficientes… lo que sé es que han sido prácticamente los máximos que podía hacer y que son bastantes más que los que llevaba el año pasado a estas alturas preparando el medio ironman. El objetivo es acabar, sin pensar en hacer un tiempo determinado, pero lo que quería es entrenar lo suficiente como para acabar dignamente y no estar dos semanas después sin casi moverme.

En cuanto a las molestias que llevaba arrastrando en la cadera la verdad es que estoy mucho mejor. Llevo unas semanas ya corriendo con normalidad y apretando cada vez un poco más sin casi molestias. Aquí tengo que darle las gracias a Óscar de Arcadia que dio con la tecla adecuada para ponerme a punto. Además consiguió que me tomase en serio el tema de los estiramientos y el trabajo de core, que poco a poco estoy convirtiendo en un hábito. No hay como verle las orejas al lobo…

Siguiendo un poco con los últimos detalles, este miércoles fue el último training camp en As Pontes, donde le dimos una vuelta al circuito de bici, otra al de correr y nadamos en el lago, más o menos la mitad de la distancia. El de bici la verdad es que aún lo tenía fresco y creo que es el que más veces he hecho, de hecho la última vez le di dos vueltas porque no podía correr. Esta vez sí que pude dar la vuelta al de carrera y la verdad es que me vino bien, porque lo tenía bastante olvidado. No es cómodo ni mucho menos, bastantes giros y con mucho sube y baja. Son 4 vueltas en total que se van a hacer largas, así que habrá que tirar de cabeza e ir pensando vuelta a vuelta marcándose objetivos pequeños. En cuanto al agua me pasa algo curioso y es que al nadar en el lago, que es de agua dulce, tengo mejores sensaciones que en el mar, cuando en realidad se supone que flotas menos, “agarras” menos agua y demás. Supongo que será cosa mía, relacionada seguramente con que soy mal nadador pero la verdad es que siempre me pasa cuando nado allí.

En fin, que esto se va acercando y aún quedan cosas por ajustar y probar. Este fin de semana toca competir en Sanxenxo, un olímpico sin drafting así que aprovecharé para probar cosas con la bicicleta del ironman, el tritraje y el casco, que lo estreno en competición.

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