08 December 2020

Desde el curso pasado (2019-20) colaboro con el Máster Profesional en SIG como tutor del módulo SIG distribuido e interoperabilidad en el que las y los estudiantes profundizan sobre los estándares OGC para compartir información geográfica, las IDEs, el siempre interesante mundo de los metadatos, y aprenden a configurar de forma básica herramientas como GeoServer, GeoNetwork o GeoNode.

Además de esta tutorización, el pasado mes de septiembre tuve la oportunidad de impartir un webminar sobre los aspectos clave que hay detrás de una empresa que se dedica al mundo de los SIG. Esta propuesta, que de primeras me pareció muy interesante, se fue volviendo poco a poco más complicada. En un primer momento sonó bien en mi cabeza, tratar de explicar aspectos clave de una empresa relacionada con lo Geo, cómo se organiza, en qué basa su modelo o modelos de negocio, qué tipo de profesionales la conforman, etc… Contarles cosas que les puedan ayudar en su futuro profesional, bien sea desde el punto de vista de la búsqueda de empleo como sobre todo, en el caso de que decidan emprender.

Como suele pasar con casi todo en la vida, cuando surgen las ideas todo se ve más o menos claro y todo nos suena muy bien, hasta que nos sentamos y nos ponemos a aterrizar todo y darle forma. Era verano, así que me recuerdo perfectamente sentado al aire libre, con mi libreta de notas, dispuesto a trazar las líneas generales del webminar. Fue en ese momento cuando todo se volvió un poco más difuso. Hablar de generalidades sería un error, porque no hay dos empresas iguales, porque el término SIG es muy amplio y da cabida a empresas de todo tipo, y en definitiva porque sería muy osado pretender definir las líneas maestras y encorsetar en una serie de parámetros un séctor tan emergente y con tantísimo potencial que está todavía en evolución.

Así que opté por simplemente ser lo más transparente posible y hablar de mi experiencia. Al fin y al cabo, después de 12 años en este mundo, 10 de ellos como emprendedor en iCarto, al menos algo tendría que contar, y si fruto de mis aciertos y mis errores, alguién podía sacar partido a esa experiencia pues ya habría valido la pena.

iCarto como empresa TIG

iCarto nació como una empresa dedicada al mundo de los SIG, que ofrecía y ofrece servicios de consultoría alrededor de las tecnologías de información geográfica. En el momento de su creación pensábamos que ofrecíamos un hecho diferenciador. No éramos una empresa de ingeniería al uso, pero podíamos hablar su mismo idioma, podíamos trabajar en proyectos vinculados a sectores típicos de la ingeniería civil: Carreteras, agua, ordenación territorial, movilidad, patrimonio, inventarios de infraestructuras, etc… No éramos una empresa de desarrollo de software al uso, pero desarrollábamos software, teníamos un equipo de profesionales del desarrollo de software, especializados en trabajar con software libre, y éramos capaces de integrar tecnologías y hacer desarrollos a medida allí donde el software que empleábamos se quedaba corto. No éramos ni un tipo ni otro de empresa, éramos una mezcla entre las dos, y además éramos expertos usando SIG, así que habíamos digievolucionado la típica empresa de ingeniería, de cuyo tipo clásico de gestión también habíamos huído. Nuestro estilo de organización era el de una cooperativa o una comunidad de software libre. Con más o menos éxito el modelo funcionó y 10 años más tarde seguimos en la pelea, manteniendo esa misma esencia. Decía Gardel que “Que veinte años no es nada…“, así que diez mucho menos aún, pero suficientes para echar la vista atrás y tratar de recopilar los aspectos clave que nos han traído, como mínimo, hasta aquí.

Tecnología

Somos una empresa tecnológica y nuestro lado informático siempre quiere jugar, explorar y probar cosas nuevas para ver a dónde nos pueden llevar. Sin embargo nuestros proyectos engloban un proceso mayor que el desarrollo de una solución software o la implantación de una tecnología. Es verdad que nuestros proyectos suelen implicar siempre el desarrollo de soluciones tecnológicas, pero también es verdad, que no suelen empezar por ese requisito. Normalmente nuestros clientes acuden a nosotros con un problema que resolver, el cual nos gusta hacer nuestro, analizarlo, comprender todos los procesos y a partir de ahí proponer una solución. Cuando vemos que la tecnología puede ayudar, la aplicamos, y desarrollamos el software necesario para que todo tenga sentido. Para nosotros la tecnología siempre es un medio y nunca un fin. Algo que permite construír o ayudar a construír una solución al problema.

Adaptabilidad

La adaptabilidad es un aspecto que está muy relacionado con el anterior, en cuanto a la evolución de la tecnología y el contexto en el que se aplica.

La tecnología alrededor de los SIG hace 10 años era muy diferente a la que existe hoy en día. Los SIG han evolucionado desde herramientas muy complejas pensadas para usuarios técnicos, hasta herramientas y productos que casi cualquier persona usa en su día a día. Una empresa como iCarto ha tenido que irse adaptando a todos estos cambios e ir evolucionando al mismo paso. Nuestras bases de desarrollo iniciales eran aplicaciones SIG de escritorio que personalizábamos y adaptábamos según las necesidades, sin embargo hoy en día nuestros proyectos están basados en tecnologías web y móviles.

El contexto de los proyectos es otro punto clave donde saber adaptarse es crucial. No se puede forzar la inclusión de tecnología en un proyecto si no estás seguro de que aporta algo como solución al problema, y tampoco si no es la tecnología apropiada. Casi no podemos imaginar encender el ordenador y que no esté conectado a Internet, pero por sorprendente que nos parezca eso pasa, y mucho más de lo que creemos. Nosotros trabajamos en cooperación al desarrollo y sabemos que el contexto es importante. Pero no sólo en ese tipo de proyectos. Sea cual sea el contexto de un proyecto, siempre habrá condicionantes que debemos tener en cuenta a la hora de pensar que tecnología encaja mejor.

Multidisciplinaridad

Que el mundo de los SIG sea algo relativamente nuevo aún y que esté en plena evolución hace que el profesional tipo que trabaja en este ámbito esté aún en construcción. Cuando nació la informática no había informáticos, las personas que hoy conocemos como madres y padres de la informática eran sobre todo matemáticas y físicas, que necesitaban máquinas de cálculo cada vez más potentes y poder enseñarles lo que tenían que hacer programándolas. En el caso del mundo de los SIG se habla del impacto que supuso la informática a la geografía y la capacidad de análisis que se empezó a conseguir al añadir datos a los mapas. De forma similar a como pasó con el mundo de la informática, profesionales de diversas materias empezaron a encontrar en los SIG potentes herramientas que les permitían ir más allá en su trabajo.

Hoy en día podemos empezar a hablar de profesionales SIG como tal, aunque seguramente no estemos aún delante del perfil definitivo y seguirán evolucionando. Una agrupación común hoy en día es hablar de analista SIG y desarrollador SIG, como dos tipos de profesionales que se complementan, pero entre los que al mismo tiempo existe una permeabilidad muy grande y donde cada uno necesita habilidades del otro. Seguramente con el tiempo la permeabilidad será cada vez más grande, y es posible que se termine por definir el perfil de profesional SIG completo. Sin embargo, como pasa en todas las materias, la especialización seguirá existiendo y el poder juntar en un mismo equipo perfiles diversos, seguirá siendo sin duda un valor añadido.

Software Libre

Yo siempre digo que iCarto no sería viable sin el software libre. Para una empresa pequeña de servicios, ofrecer soluciones software complejas sin el software libre sería misión imposible. No tendríamos capacidad para desarrollar una solución completa desde cero, al menos en tiempo y costes razonables, sin embargo gracias al software libre sí podemos partir de una solución existente y modificarla y adaptarla para que resuelva el problema que tenemos.

Sin embargo, trabajar con software libre requiere entender como funciona el modelo. Dejando a un lado la parte ética y moral, es una filosofía que hace que todas las empresas seamos a la vez “rivales” y aliados. Entre todas contribuímos a mejorar un proyecto, que después cada una usamos para ofrecer una solución específica. En nuestras sinergias encontramos el andamiaje que nos permite construír nuestras propias soluciones, fruto de nuestras capacidades técnicas y nuestro conocimiento.

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