10 December 2016

Llevo un par de semanas sin escribir, la idea era hacer al menos un post semanal pero la verdad es que últimamente me está costando. Por ideas no es, porque tengo unos cuantos pendientes, pero no pude dedicarles suficiente tiempo, así que hoy toca una entrada un poco más de sensaciones, por decirlo de alguna manera.

Igual que me está costando sacar tiempo para escribir, me está costando para entrenar, al menos con cierta continuidad. Tengo pendiente por ejemplo hacer un post sobre una semana completa de entrenamiento, pero es que casi no pude tener ninguna, siempre tengo cosas últimamente que me quitan tiempo, y esta semana además con algo de gripe, así que además de poco tiempo, sin fuerzas para entrenar.

Así que aprovechando un hueco y que la semana pasada conseguí participar en una carrera con el mero objetivo de disfrutar toca reflexionar un poquillo sobre ello, de ahí el título del post: Cuando las carreras no se corren, se viven.

El domingo pasado participé en una media maratón a la que llevo yendo varios años seguidos. La verdad es que me cuesta, creo que como a mucha gente, participar en una carrera y pensar en no intentar mejorar mi propio tiempo o al menos intentarlo y salir a tope desde el principio. Sin embargo esta vez, quizás porque el objetivo del ironman pesa mucho y quiero prepararlo bien, conseguí plantearla como un entreno. Salí con un grupo de compañeros a un ritmo asequible para mí, sin tener que forzarme al máximo, y la verdad es que lo disfruté mucho. En el grupo había gente que sí que estaba intentando hacer marca personal, así que poder echarles una mano yendo con ellos, marcando el ritmo, haciendo alguna broma para entretenerles un poco… fue una buena experiencia también, además de un entreno de calidad. El sábado además había salido con la bici a hacer 60 kms así que vino bien para entrenar fatiga, que es otro de los temas que tengo pendientes para hablar.

Esta semana tocará intentar volver a coger ritmo, a ver si la gripe me abandona del todo, y además el próximo sábado tengo un buen reto. Participaré en una carrera solidaria que organiza la Asociación Deportiva de los Bomberos de Betanzos, y que consiste en correr los 70 kms que separan Betanzos de Santiago de Compostela, en gran parte por el Camino de Santiago y llegando a la plaza del Obradoiro. Es una prueba no competitiva así que será otra de esas carreras para vivirla y pasarlo bien. Por suerte es ahora en Diciembre, así que me la puedo permitir, porque estas cosas más cerca del ironman son contraproducentes.

Me ha salido un post un poco raro hoy pero bueno, a veces los posts hay que vivirlos también. El próximo prometo intentar centrarme ya en un tema más concreto.

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