28 February 2017

Este mes, en #12meses12mapas, no voy a hablar de un único mapa sino de varios, de muchos en realidad, o más bien de todos en general. Aunque la idea de este post nació a partir de uno concreto, el que os pongo a continuación:

mapa-camden

Ya sé que la foto no es muy buena, pero no quería desempaquetarlo, y es que este mapa lo tengo en casa. Lo compré en una visita a Londres, en el conocido mercadillo de Camden, y se trata de un mapa francés, del año 1880, que como se ve en la imagen, tiene algunas particularidades. La más evidente es la distribución de los continentes, con América a la derecha, Asia, África y Europa a la izquierda y Oceanía en el centro más o menos. Se trata de un mapa que muestra rutas de tráfico marítimo, y esta orientación permite visualizarlas mejor, a pesar de no ser a la que estamos acostumbrados.

Los mapas no son neutros

Hace ya tiempo que aprendí que los mapas no son neutros. Los mapas son un medio para contar historias, para mostrar datos o para hacer análisis. Los mapas son hechos por alguien y para alguien, y por lo tanto tienen siempre una orientación, independientemente de que quien lo ve pueda darle la suya propia.

Aún así hay mapas que nacen con la vocación de querer ser neutros, como el que representa el logo de Naciones Unidas, que está basado en una proyección acimutal en la que parece que viésemos la Tierra desde arriba, si es que nuestro planeta tuviese un “arriba”, y que está centrada en el polo norte, territorio neutral que no pertenece a ningún país, a fin de no herir ninguna sensibilidad dando más relevancia a unos u otros.

Nosotros estamos acostumbrados a ver mapas donde Europa está en el centro, Asia a la derecha, América a la izquierda, África debajo y la pobre Oceanía en una esquina. No tengo la impresión de que los australianos por ejemplo tengan la sensación de estar en una esquina del mundo. De hecho no creo que nadie tenga esa sensación sino la contraria. Para cada persona, el lugar donde vive es el centro del mundo, de su mundo en realidad. El hecho de que estemos acostumbrados a ver los mapas de una manera no viene más que a reforzar el hecho de que no son neutros y han ido cambiando con el paso y el peso de la historia. Esta obsesión por querer mostrar las cosas de una determinada manera hizo por ejemplo que la famosa foto The Blue Marble tomada por los astronautas del Apolo 17 se publicase dándole la vuelta, para que nadie se asustase al ver el hemisferio sur encima, que en realidad era como se veía la foto original que se tomó.

El siguiente mapa es un mapamundi australiano y como veis, ellos no tienen la sensación de estar en una esquina del mundo, sino en el centro, y además no tienen la sensación de estar debajo, sino encima.

mapamundi-australia

En este mapa todo parece estar del revés a nuestro modo de verlo, no sólo porque Australia esté en el centro sino porque está orientado al sur, y el hemisferio norte es el que está debajo. Otro caso similar es el de Sudáfrica, por ejemplo, o el de Chile, cuyo Instituto Geográfico Militar diseñó este mapa para los libros escolares, donde el Pacífico ocupa una posición dominante.

Nosotros, como observadores de los mapas, también tenemos a veces la culpa de darles interpretaciones que quizás el autor ni siquiera buscaba. El famoso mapa de Mercator, del que siempre se dice que distorsiona la realidad y que muestra Europa en una posición centrada irreal o a los países del sur más pequeños que lo que en realidad son, es más que probable que no tuviese esas intenciones en absoluto. Este mapa fue muy utilizado en cartas náuticas ya que permitía crear rutas con líneas rectas, dada su equidistancia entre meridianos y paralelos, convirtiendo el mundo en una cuadrícula casi perfecta donde todo resulta más fácil de dibujar. Hoy en día esta proyección es la utilizada por Google Maps por ejemplo, y no han intentado crear una que muestre a EEUU en el centro como compañía nacida en ese país, sino que la usan porque esa cuadrícula que forma encaja perfectamente con los mosaicos de píxeles que forman un mapa digital, como explica Simon Garfield en su libro En el Mapa. OpenStreetMap utiliza esta misma proyección también por el mismo motivo.

Si los mapas no son neutros tampoco lo son sus interpretaciones. De igual forma que en una obra literaria el autor trata de contarnos algo, que nosotros podemos interpretar de un montón de formas diferentes, los mapas tratan de ser un instrumento para contar historias que del mismo modo podemos interpretar o malinterpretar de distintas maneras.

El centro del mundo por tanto, no está en su superficie, si buscásemos ese punto equidistante de todos los otros, tendríamos que hacerlo hacia el interior de la Tierra y no en su superficie. En la superficie podemos encontrar tantos centros como mapas podrían ser dibujados por cada habitante del planeta.

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