11 November 2014

Según la leyenda, Filípides, soldado griego, recorrió állá por el año 490 a. C. la distancia que une la ciudad de Maratón con Atenas. El motivo, según dice el mito, era anunciar la victoria sobre el ejército persa, tras lo cual Filípides habría muerto.

Este mito dio lugar a la prueba atlética que hoy conocemos como el Maratón, y que tuvo su primera edición en los primeros juegos olímpicos, en el año 1896. La distancia actual de esta prueba, los famosos 42 kilómetros y 195 metros fueron establecidos en el año 1908, en los juegos olímpicos de Londres. Allí la prueba iba desde la ciudad de Windsor hasta el estadio White City, en Londres, y los 195 metros fueron añadidos para que el final de la prueba coincidiese justo a la altura del palco presidencial.

El pasado 2 de noviembre, unos 2504 años aproximadamente después de Filípides, corrí mi primer maratón. Llevo bastante tiempo corriendo y este año además dentro de un club, con lo que mi nivel de entrenamiento ha subido bastante. Aún así, no era una distancia que me llamase mucho, demasiado tiempo sufriendo, pero aún así quería vivir esa experiencia.

El lugar
Lo primero fue elegir el lugar. Siendo el debut en la distancia no quería un maratón duro para ser sincero, quería un recorrido lo más llano posible. Además quería algo fuera de mi ciudad. Aquí en A Coruña hay un maratón en el mes de abril, pero eso de salir el domingo de casa, correr un maratón y luego volver para casa no me atraía, quería disfrutarlo más. Con estas premisas y gracias a la gente de NoSportLimit que está siempre buscando retos, me encontré de pronto con la solución: Maratón de Oporto.

La preparación
Así empezó la preparación, tenía 12 semanas por delante para preparar la prueba con entrenos específicos. El plan consistía en 4 entrenamientos por semana, con una tirada larga los fines de semana, empezando progresivamente, desde los 15 kms hasta los 29, que fue la más larga de todas. Lo primero que se te pasa por la cabeza es pensar, vale muy bien soy capaz de correr 29 kms seguidos a buen ritmo, pero y los otros 13?. Llegar el día del maratón sabiendo que a partir del km 29 entraba en terreno desconocido fue algo que me estuvo rondando todo el tiempo por la cabeza. Pero tiene que ser así, correr es lesivo y no puedes preparar un maratón corriendo maratones.

Dejando de lado ese detalle, la preparación es dura, muchas semanas, muchos entrenos semanales, tratar de buscar tiempo para las tiradas de 2 horas los fines de semana… aquí es donde realmente se sufre. Los descansos son muy importantes, y es algo que no respeté del todo por no dejar de hacer otras actividades y creo que se notó. Las últimas semanas notaba mi cuerpo muy cansando, las últimas tiradas largas me llegué a agobiar porque mis piernas no iban y eso hace que le des más vueltas aún a la cabeza sobre si serás capaz o no de vencer el reto. Así que, si estáis pensando en lanzaros a la aventura del maratón, respetad los descansos!

Llegó la hora
La idea de escoger el maratón de Oporto fue buena, pasar todo el fin de semana en otra ciudad, le da un toque especial, te vas empapando poco a poco del ambiente y el maratón se convierte en un evento especial, que es justo lo que buscas al ser el primero. Pero tiene un contra, si no conoces la ciudad estarás tentado de pasarte todo el día o días anteriores recorriéndola y eso no es lo más indicado para tus piernas si quieres que estas te respondan bien el día D. Creo que este es el típico consejo que siempre se da y que nadie cumple, porque el sábado no hicimos más que encontrarnos gente paseando por Oporto con la cámara de fotos y la mochila que regalaba la organización. Aún así es importante tratar de seguir este consejo y al menos intentar andar lo menos posible.

Y por fin llega el momento, oyes un disparo y empiezas a correr, por delante de ti 42 kms y 195 metros. El maratón es una prueba diferente, y eso lo noté desde la salida, acostumbrado a otras carreras donde la gente sale rápido, adelantándose unos a otros y tratando de buscar huecos para avanzar, me llamó la atención como aquí no había nada de eso, toda la gente que estaba a mi alrededor salió muy tranquila, como a dar un paseo. Mi intención era seguir al pacemaker (también conocido como globo) de 3:45, y en la salida me quedé bastante atrás, lo veía en la distancia, como a unos 150 metros. En los primeros kms se me fue un poco más pero aún así seguí con mi plan de empezar tranquilo, quedaba mucho. El recorrido de todo el maratón es muy llano, y los primeros kms de hecho son muy favorables, con pequeñas bajadas. Así llegué al km 5, primer avituallamiento y punto que tenía marcado para empezar a poner el ritmo de crucero. Un pequeño inciso sobre los avituallamientos, que en este caso eran cada 5 kms, es muy importante hidratarse y comer, la parte de la alimentación la tenía cubierta, llevaba mis geles para tomar cada 45 minutos, pero en la parte de hidratarse suelo fallar bastante, así que en este caso me propuse tomar algo de líquido en todos los avituallamientos, en los primeros sólo agua, pero a partir del km 15 siempre agua y un poco de isotónico, y la verdad es que funcionó muy bien.

La primera parte pasó muy rápida, los kms iban pasando y todo iba bien, seguía mi ritmo previsto sin problema y me fui acercando al globo. Lo cogí en el km 18 y a partir de ahí me quedé con un grupo numeroso detrás de él. Iba pensando mucho durante todo el recorrido en una pancarta de ánimo que vi al poco de empezar: “30 kms con las piernas, 12 kms con la mente y 195 metros con el corazón”, decía, y que razón tenía. En la segunda mitad los kms tardaban más en pasar, pero me encontraba bien y seguía con mi ritmo previsto, así que todo bien, sólo pensaba en llegar al km 32, donde más o menos está el teórico muro, pero que yo identificaba con: Sólo me quedan 10 para terminar. No tengo sensación de haber sentido el muro, pero sí que a partir de ahí notas las piernas pesadas y avanzas casi por inercia, aún así, sorprendentemente los ritmos iban saliendo. La mente juega y mucho en todo esto, empiezas a buscar alicientes, la pancarta del siguiente km, el siguiente avituallamiento…

Los kms finales se hacen duros, además de por el cansancio, es la única zona del recorrido donde hay algunas pequeñas cuestas, no de mucho desnivel pero sí constantes, y los últimos 2 kms pican casi todo el tiempo hacia arriba. Coges algo de avituallamiento en el km 40 y dices: Ya está, los 2 últimos kms. Me habían dicho que cuando estás ahí ya empiezas a disfrutar… bueno, yo creo que tardé un poco más, pero es verdad, a pesar del cansancio empiezas a disfrutar y entonces llegan los 195 metros finales, esos que se corren con el corazón. Pues es verdad, quien había escrito la pancarta de ánimos, está claro que ha corrido algún maratón. Llegas muerto, pero no sabes por que, al pasar la pancarta del km 42, al entrar en la zona de alfombra, al ver la gente animando y golpeando las vallas, esprintas. Para qué, no lo sé, pero lo haces.

Como curiosidad dejo a continuación un mapa animado que resume mi maratón. Está hecho con CartoDB y los datos GPS del pulsómetro con el que corrí. Resume en 1 minuto el recorrido de 42.195 metros que hice en 3 horas y 50 minutos.

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