16 April 2017

Llevo un tiempo con molestias, desde que empezó la temporada de duatlones, a principios de Febrero, una cadera me empezó a molestar. Al principio sólo era eso, una molestia, pero poco a poco la cosa ha ido a más y estos días he tenido que bajar el ritmo de los entrenamientos, incluso dejando de correr, que es lo que más me molesta.

En una preparación de nueve meses, con volúmenes tan grandes de entrenamiento, es fácil que en algún momento u otro surjan molestias, sobrecargas y también lesiones. Si a eso le sumamos que por medio suele haber alguna que otra prueba que nos motiva la cosa se complica un poco más. Muchas de esas pruebas a veces no se parecen en nada a lo que estás preparando, por ejemplo en mi caso los duatlones que hice, son todo lo contrario a una prueba de larga distancia, son explosivos, cortos, y se corre a ritmos mucho más rápidos que los que se pueden hacer en un maratón de un ironman. También cabe la posibilidad de que todo eso no tenga nada que ver, a veces las lesiones simplemente vienen.

Lo peor de una lesión no es sólo que tengas que dejar de entrenar o que te corte parte de la preparación, sino la confianza que te quita. Entrenar la cabeza no sirve sólo para los momentos de carrera, sino también para estos momentos. En mi caso, aunque me empecé a tratar, las molestias han ido a más cada semana que pasaba, lo cual hizo que me empezase a agobiar un poco. Ver que la cosa no mejora cuando se está acercando la fecha empieza a hacer que le des vueltas a la cabeza y se llene de pensamientos negativos, no sólo por empezar a dudar si llegarás a tiempo en buenas condiciones, sino porque eres consciente de que te estás perdiendo entrenamientos que te harán falta para afrontar el ironman.

Por suerte, el entrenar tres disciplinas distintas hace que con ciertas lesiones no tengas que parar de todo. Correr me ha ido molestando cada vez más, hasta el punto de tener bastante dolor, sin embargo montar en bici es bastante soportable y nadando casi no me molesta, así que por lo menos estas últimas semanas he podido seguir manteniendo el volumen de entrenamiento con estas dos disciplinas. Como me han dicho estos días, el corazón no sabe si lo que estás haciendo es correr, andar en bici u otra actividad, así que todo vale como entreno, por lo menos para el fondo, otra cosa es el entrenamiento específico, en este caso el de correr.

Estos días me estoy encontrando algo mejor, al fin, así que toca volver con calma, empezar a correr poco a poco, como dice una de las canciones de moda en eso del bailoteo: “Pasito a pasito, suave suavecito”. Lo peor de las lesiones son la incertidumbre que dejan, porque al parar es fácil que se vaya el dolor, pero al querer volver a los niveles de antes de la misma puede volver a aparecer. Estos días espero poder volver a correr al menos e ir recuperando sensaciones, intentando no forzar y dejando que todo se cure bien. Quedan ya poco más de dos meses así que ahora ya sólo hay que pensar en el objetivo y no hacer nada que pueda ponerlo en peligro.

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