01 December 2016

La semana pasada participé en el taller para la definición del CoLab, el laboratorio ciudadano de A Coruña. Este taller es parte de un proceso que arrancó hace unos meses impulsado desde el Ayuntamiento de A Coruña y en colaboración con la Universidade da Coruña. Participé en él como parte de iCarto, ya que fuimos invitados por nuestra pertenencia a AGASOL. A partir de aquí, todas las opiniones y reflexiones que aparecen en este post son mías personales y no hablo en nombre de iCarto.

CoLab

No voy a entrar mucho en tratar de explicar lo que es el CoLab, de hecho no podría porque en realidad es todavía una idea en proceso de construcción. En su página web hay mucha información sobre objetivos, proceso, etc… y en general la idea está inspirada en otras iniciativas existentes, entre las más conocidas por ejemplo está el MediaLab Prado.

Además de la web se ha creado una forja donde ir alojando todo el material que se va produciendo en este primer proceso de definición del laboratorio, siempre en formato libre.

Taller de definición del CoLab

El taller fue el primer punto de encuentro para arrancar más formalmente esta iniciativa. Parte de un trabajo previo de investigación en el que se trató de identificar diversos agentes de la ciudad que podrían estar interesados en el laboratorio y que podrían aportar mucho en su creación. Como digo, este taller fue el punto de partida donde todos estos agentes se reunieron por primera vez y empezaron a debatir sobre la idea de la creación del laboratorio.

El devenir del taller fue una mezcla de charlas sobre temas que podían aportar ideas y ayudar a pensar, con sesiones de trabajo en grupo, divididos por temáticas que podían ser candidatas a líneas de trabajo del futuro laboratorio (Mobilidade, O Cultural, O habitar, O ser dixital, O social).

Opinión

Tengo que reconocer que era bastante escéptico sobre todo esto, por varios motivos. El primero porque es una iniciativa que nace de un ayuntamiento, y aunque creo que eso es algo bueno y que las administraciones públicas deben tener sensibilidad por estas iniciativas y actuar de tractoras de ellas, al final las ideologías políticas siempre afloran por algún sitio. Me pregunto por ejemplo cuanta gente se habrá quedado fuera, si la ha habido, por nacer este proceso de una voluntad política, cuyo color no coincide con sus gustos, pero que sí estarían dispuestos a trabajar en la definición de un laboratorio ciudadano.

El segundo motivo que me hacía dudar era el hecho de forzar, por decirlo de alguna manera, la creación de algo colaborativo. Yo, que vengo del mundo del software libre, estoy acostumbrado a que estos procesos nazcan de forma natural, a partir de intereses comunes y a que vayan creciendo poco a poco. En este sentido me encontré con un proceso diferente, de definición de grandes líneas, con muchos agentes diferentes. Me sigue gustando más la idea de crecer a partir de algo pequeño, pero reconozco que plantear un contexto o un marco de posibles líneas puede aportar, como un ejercicio de visión global. Por otro lado encontré interesante el hecho de juntar a varios agentes, con visiones e intereses diferentes, y que de otra manera sería más difícil. Normalmente en los proyectos de software libre la gente que se junta tiene un interés común y un perfil similar.

Aún así, a pesar de la variedad, eché de menos a algunos agentes y también su participación, ya hay pequeños CoLabs en la ciudad de los que se puede aprender. Me hubiese gustado por ejemplo una presencia más fuerte de BricoLabs, que en cierta manera es un laboratorio ciudadano ya, aunque orientado al mundo maker. Algunos de sus miembros participaron pero como entidad eché de menos que no se hablase de esta iniciativa como un buen ejemplo. Hace sólo unas semanas juntaron a más de 2.000 personas en su feria anual.

La metodología del taller fue objeto de controversia y se puso en duda durante el mismo. Puede que no fuese perfecta, ninguna lo es. Pero se necesitaba algo con lo que arrancar. Para saber lo que quieres ser o a donde quieres llegar a veces es necesario empezar por lo contrario, saber que no quieres ser o hacia donde no quieres ir.

Yo ante todo quiero agradecer el enorme esfuerzo desde la organización, todo el trabajo previo, el pensar una forma de articular esto. Un folio en blanco puede parecer pequeño a priori, pero cuando lo único que tienes es una pequeña idea, conseguir llenarlo es complicado y el folio parece que se va haciendo cada vez más enorme. Al final se consiguió llenar, y no sólo uno, se llenaron varios. Algunos habrá que tirarlos y reciclarlos, en otros habrá que hacer tachones y escribir por encima, pero al final se aprovecharán, y otros quedarán porque ya pueden ser válidos.

Me dio la sensación de que había gente que venía con una mochila previa bastante cargada y para estos procesos es necesario vaciarla, o al menos dejarla fuera. Aún así se pusieron mimbres, que veremos a donde nos llevan. Tengo miedo de que esto se quede demasiado parado. Los tiempos de la administración son lentos, quizás demasiado para un proceso como este, pero veremos…

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