27 November 2016

Hace un par de semanas se celebró en Madrid el Codemotion, un evento que reune a diversas comunidades de desarrolladores para compartir historias y proyectos, donde se habla mucho de como hacer las cosas y tratar de mejorar en una profesión, la de desarrollador de software, muy nueva aún y que evoluciona a un ritmo bestial.

Lo cierto es que no he ido, y no será por ganas, lleva ya dos años rondándome en la cabeza la idea de ir. Aún así, gracias al streaming he podido ver algunas charlas. En este post comparto dos que se han comentado mucho por las redes sociales, y que son más bien reflexivas en torno a la profesión y a formas de trabajar. De vez en cuando no viene mal abstraerse de la tecnología y pensar en estas otras cosas.

Time to grow up de Jorge Barroso (@flipper83)

Toca muchas cosas esta charla, muchas reflexiones sobre una profesión que a mi modo de ver es todavía muy joven. La propia titulación en sí no se sabe muy bien a que responde, no hace muchos años era una licenciatura, ahora es una ingeniería… aún así yo personalmente no creo mucho en las titulaciones, dicen que tienes que terminarlas lo antes posible para poder empezar a aprender.

Esto enlaza un poco con la idea del colegio de informáticos que se da en la charla, una capa intermedia que no aporta nada. No sé si realmente podría llegar a aportar o no, pero desde luego tal y como están planteados hoy en día creo que más bien no y estoy bastante de acuerdo con lo que se dice en el vídeo. Cuando suelo hablar de estas cosas, y normalmente tirar piedras contra mi propio tejado, me suelen argumentar por el tema de la defensa de la profesión, pero claro, aquí siempre me entra la misma duda: ¿Qué es la profesión? ¿Un título?. Si ese es el criterio desde luego mal vamos. La profesión se alcanza con el hacer y sobre todo con el buen hacer, no con un título. De verdad ¿alguien cree que puede decir quien es un buen desarrollador de software o quien no hoy en día? al ritmo que evoluciona esto yo creo que es imposible, o como se dice en el vídeo, ¿quién es capaz de firmar que su software funcionará siempre en cualquier condición?.

La otra idea que me parece muy potente en el vídeo es la del tiempo. ¿Cómo medir el desarrollo de software? ¿en horas?. Ya no entro en lo que se dice en el vídeo sobre productividad, que estoy bastante de acuerdo en que es difícil medirlo como horas de producción y punto. Ahora mismo estoy en proceso de hacerme una casa, si alguno lo ha hecho sabe como va, no hay precio fijo, todo son estimaciones. Los arquitectos te dicen que el precio estimado es tanto, pero claro luego hay muchas variables que intervienen. La estimación es suponiendo que tu terreno es perfecto para construir, cosa que en realidad nunca pasa, o es demasiado blando o es demasiado duro, con lo cual hay que sumarle un pellizco inesperado a tu presupuesto. Y eso no se comprueba antes de que aceptes, porque cuesta dinero hacerlo. Alguien se imagina diciéndole a un cliente que hay que sumarle no sé cuanto al presupuesto porque resulta que la versión de la base de datos que estaba utilizando no es compatible con la funcionalidad X y que eso no se podía saber hasta implementarla? ¿a qué no? pues eso.

El software es como algo intangible que parece que no cuesta nada poner más o tirar el que no sirve, y las “horas” de desarrollo parece que se pueden estirar sin más, en cambio cuando se habla de metros cúbicos de hormigón nos cuesta menos entender que eso tiene un coste extra.

La última idea que comento es porque aparece Dijkstra en la presentación y es una figura que me marcó, pero no por tener que estudiar sus algoritmos en la facultad, sino por sus reflexiones sobre la informática. Fue un gran innovador en unos tiempos donde esa cualidad no estaba tan bien vista. En el vídeo se habla de que innovación sí, pero cuidado con venirnos arriba y querer usar ya el último framework del mercado en un proyecto real.

Hay que experimentar sí, pero de forma controlada, por eso me parece tan importante que en las empresas haya un espacio para esto, sin buscar resultados a corto plazo. A veces nos volvemos locos intentando maximizar las horas productivas en una empresa y creemos que dedicar algunas simplemente a jugar con nuevas tecnologías es un lujo que no nos podemos permitir porque las cuentas no dan. Sin embargo qué pasa si dedicando unas horas a jugar con una nueva tecnología, al aplicarla al siguiente proyecto, resulta que se hace en la mitad de tiempo con igual o mejor calidad, o se pueden hacer cosas que antes no nos planteábamos… ¿cómo se mide eso?.

Nadie quiere trabajar contigo de Luis Gonzalez (@lgvalle)

De esta segunda charla no voy a comentar nada, vale la pena verla y simplemente darse cuenta de que hay un montón de cosas, en nuestras relaciones con los demás, que por motivos que desconocemos no hacemos bien. Vale la pena pararse a pensar en ello durante lo que dura esta charla.

Al hilo de esta charla, esta semana descubrí que la mejor palabra para pensar en como actuar con los compañeros y compañeras es “cuidar”.

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