Quedan sólo 3 meses

02 de abril de 2017

Quedan un poco menos de 3 meses para el ironman y ya se va notando la presión y un poco los nervios. Ya no estoy tan centrado sólo en los entrenamientos y preparando el material, si no que mi cabeza ya le empieza a dar vueltas a cómo será ese día.

La cabeza juega un papel muy importante en una prueba así, son muchas horas en las que prácticamente estás sólo. Sí hay muchos más competidores, gente animando y demás, pero prácticamente no interactúas con ellos salvo momentos puntuales, el resto del tiempo estás tú sólo contigo mismo, con mucho tiempo para pensar y darle vueltas a la cabeza.

Y ya no sólo ese mismo día, ahora que ya se va acercando el día la cabeza empieza a irse en muchos momentos hacia ese día, pensando en si todo irá bien, en si realmente estás preparado, incluso empezando a pensar en una marca, aunque no es muy buena idea. A sólo tres meses incluso tu cabeza empieza ya a mirar hacia atrás y dudar si la preparación ha sido la que debería o no, y si queda tiempo para solucionarlo.

Todas estas dudas son normales, supongo, cuando te enfrentas algo nuevo y desconocido es normal tener dudas. Lo importante es llenarse de pensamientos positivos, tanto el día de la carrera como en los momentos de duda antes.

Este pasado fin de semana participé en el duatlón de Arteixo, lo que hacía mi competición número 50, hasta ahora con cero abandonos, incluyendo entre todas ellas alguna carreras realmente duras. La verdad es que me hizo especial ilusión alcanzar este número, aunque sólo sea un número y no signifique nada, y menos aún sea garantía de que la siguiente también la voy a terminar o va a ir todo bien. Además fue una buena carrera, que me sirvió también para ver mi progresión, que ya tenía clara, pero cuando la pones junto a otras personas en competición es cuando ves realmente donde estás y lo que te da realmente un impulso moral, de nuevo la importancia de la cabeza. En Arteixo participé en la salida sin corte, es decir, la de no élite y acabé en el décimo puesto, llegando a la última transición con el grupo de cabeza. A pesar de no competir en élite y de que al final en la clasificación general cuando se juntan todos los tiempos, élite y no élite, me fui al puesto 50, las sensaciones fueron las de estar disputando una carrera, y con eso me quedo. Se suele dudar sobre que es mejor, si ser cabeza de ratón o cola de león. En este caso yo tengo claro que me sentí mucho mejor siendo cabeza de ratón, la inyección de moral ha sido tremenda.

Entrenar la cabeza

La cabeza también se entrena, la parte mental es muy importante en cualquier competición y más aún en una de larga distancia. Entre experiencias vividas y consejos que me han ido dando, estas son algunas de las claves para que la cabeza no sea un problema el día del ironman:

← Volver al blog